Durante el tiempo en que estuvimos separados nos faltaron muchos recursos, lo que solo logró prolongar nuestras luchas y nuestra separación.
Otro problema con el que nos encontramos fue que las parejas casadas que conocíamos no se identificaban con aquello por lo que estábamos pasando.
En 1990, poco después de nuestra reconciliación, supimos que Dios nos estaba llamando a ayudar a otras parejas en crisis proveyéndoles los recursos de los que nosotros no dispusimos cuando nos separamos.
A lo largo de los años, hemos hablado con cientos de parejas y de individuos cuyos matrimonios estaban en crisis, lo mismo que con pastores y líderes que intentaban ayudar a esas parejas.
El libro: ¡Sí! puedes salvar tu matrimonio presenta nuevas herramientas y ejercicios, y señala los numerosos conceptos errados que tiene mucha gente con respecto a los matrimonios en crisis, inclusive la comunidad cristiana.
Sabemos que la mayoría de las parejas son como nosotros cuando nuestro matrimonio necesitaba ayuda; uno de los cónyuges generalmente está más interesado en trabajar para salvar el matrimonio que el otro. Si tu marido o tu esposa muestra muy poco interés, o tal vez ninguno, en leer el material o en utilizar las herramientas y ejercicios en este momento, date cuenta de que eso es algo que ocurre, y simplemente entrégate a hacer tu parte.
De continuo nos sorprende la manera en que Dios bendice a las parejas e individuos que perseveran en medio de una crisis matrimonial, y no tenemos dudas de que Él hará lo mismo contigo.


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